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Hipo

En la preparación del desarrollo fisiológico del hipo interviene, sobre todo, el diafragma, el músculo que aparta la cavidad abdominal y la torácica como tabique transversal y que participa de forma directa en los movimientos respiratorios. De esta manera, al contraerse, hace que el hueso esternón se levante y resulte posible la inspiración. En la espiración ocurre al contrario.

A veces, los músculos abdominales ejercitan una presión excesiva sobre el diafragma -por servirnos de un ejemplo tras comer o bien tomar abudantemente, o bien tras aspirar humo, lo que hace que se destense de forma irregular. Ello acarrea a que la frecuencia y profundidad de la respiración se altere, sucediéndose una serie de contracciones espasmódicas de esta membrana muscular, que provocan inspiraciones incompletas y también interrumpidas. Esto es el hipo: el enorme incremento de la presión del aire en los pulmones, producido por las conmociones del diafragma. El cierre de la glotis que las acompaña es el autor del sonido gutural propio del hipo y de la potencia de los hipidos.

Así, cualquier alteración que irrite el diafragma o bien los nervios que lo enervan provocará el hipo. A veces, este movimiento convulsivo del hipo está relacionado con una enfermedad: un ataque al corazón, una neumonía crónica, un embarazo en el que el útero presiona el diafragma, una lesión en el área del cerebro donde se encuentra situado el centro del hipo...

Beber agua

Por otro lado, un truco para eliminar el hipo es con un susto, tiene su explicación científica, puesto que los movimientos respiratorios son controlados por centros inquietos del bulbo cerebral. Por esta razón, con un sobresalto, que activa inconscientemente estas áreas, posiblemente los mecanismos de regulación de frecuencia y profundidad de la respiración, perturbados con el hipo, vuelvan a acompasarse. Cuando el ataque de hipo dura días enteros, se aconseja, mejor que atemorizar al perjudicado, aplicarle un masaje en el seno carotídeo, ubicado en el cuello. Si persiste, existen medicamentos como el fenobarbital y la escopolamina que, bajo prescripción médica, pueden ser bastante eficientes, del mismo modo que la hipnosis.

Contener la respiración a lo largo de unos segundos o bien tomar agua asimismo son otras de las opciones que nos pueden favorecer para quitarnos el hipo.


Extraído de: El libro de las preguntas y respuestas
Fuente: archivo PDF

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