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Cuadro de Mateo Cerezo en el Louvre
* Santo Tomás de Villanueva dando limosna, esta es la obra de Cerezo que se exhibe en el Louvre.

Mateo Cerezo (Burgos, 1637 - Madrid, 1666), pintor burgalés del que se cumplen 350 años de su fallecimiento, fue uno de los grandes artistas del Barroco. Su precoz muerte le impidió llegar más lejos, si bien es el único burgalés con obra en el Museo Louvre de París.

Hubiese llegado al nivel de un tal Diego Velázquez. Conforme a los críticos de arte, Mateo Cerezo era uno de los más talentosos pintores del Barroco de España. Su prematura muerte truncó la brillante trayectoria de este pintor, pese a lo cual dejó cuantiosas muestras de su genio, suficientes para ser el único artista burgalés del que se exhibe una obra en el Museo Louvre de París, el museo más importante del planeta. Se cumplen ahora 350 años del fallecimiento de un artista fantástico, el que es incuestionablemente el pintor burgalés más importante del siglo XVII y lo hubiera sido asimismo de España, como asegura René Jesús Payo, maestro de Historia del Arte de la Universidad de Burgos.

Cuadro de Mateo Cerezo
Museo de Burgos

Mateo Cerezo, natural de Burgos nació en 1637, era hijo de un pintor de mismo nombre, en cuyo taller conoció el oficio y pudo desarrollar su espíritu creativo. Aunque fue en la capital española, donde se trasladó el joven Mateo Cerezo con apenas 15 años, donde pudo instruirse y desarrollarse. En la capital formó una parte del taller de Carreño y fue un artista bastante solicitado por una diversa clientela, sobre todo por su Pintura religiosa. Estando en la villa de Madrid conoció la obra de Velázquez, pero asimismo la de Tiziano, la de Rubens e incluso la de Van Dyck, que le influyeron sobremanera, y lo convirtieron «en un genio, en un astro del Barroco», añadió Payo.

La mayor parte de su obra, y la más esencial, es Pintura religiosa, si bien, si hubiera vivido más, hubiera acabado transformado en pintor de la Corte, ya que su ambición era ser retratista de cámara, y seguramente su temprana marcha a la capital de España esté relacionada con ese deseo. Asimismo demostró ser un perfecto maestro del bodegón. De no haberse cruzado la muerte en su paseo a una edad tan temprana, la temática del pintor burgalés hubiera sido considerablemente más rica.

Para Payo, el talento y la genialidad de este pintor burgalés está fuera de toda duda, puesto que fue capaz de aceptar de manera sintética la influencia de los grandes maestros del Barroco, tanto en los flamencos como en los locales.

Cuadro de Mateo Cerezo
Museo del Prado

«Cerezo desarrolla unas composiciones que se abren en amplias y complejas escenografías, concebidas con un exquisito refinamiento, que se manifiesta tanto en el conjunto de la obra como en los detalles más menudos. Al igual que el maestro de Amberes, concede a sus personajes de una rica magnificencia en sus ropajes, aplicando una pincelada fluida y ligera, resaltada por unos ricos juegos de luces», resalta la enciclopedia del Museo de Prado, otra pinacoteca que cuenta con cuadros del burgalés, tal como el Museo de Burgos.

La obra que se exhibe en el Louvre de la ciudad de París es Santo Tomás de Villanueva repartiendo dádiva, óleo sobre lienzo de 246 centímetros por 208, fechado en mil seiscientos sesenta, que en su día se atribuyó a Carreño de Miranda. El cuadro perteneció a la compilación del mariscal Soult, que consiguió hacerse con una gran colección de arte español durante las Guerra de Independencia.


* Foto: Diario de Burgos
Fuente: diariodeburgos.es
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