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Cetrería

La cetrería es el arte de criar, cuidar y amaestrar a las aves de presas, para la caza de volatería.

Se dice que la cetrería es el resultado de la curiosidad y esfuerzo del hombre por asegurar una alianza con las rapaces.

Es bastante posible, como describen casi la totalidad de autores, que hayan sido los pastores de las grandes llanuras de Asia Central los primeros en establecer una semejanza en la caza entre un hombre y una rapaz.

Prácticamente todos los autores coinciden en ubicar el origen de la cetrería en Asia, en torno a 2.000 años antes de Cristo.

Hay varias leyendas en las que la cetrería tiene un papel sustancial. Una de estas leyendas relaciona al azor con quien más tarde conquistaría toda Asia con el nombre de Genghis-Khan.

Una señal patente del conocimiento de la cetrería en Europa en el S.VI corresponde al Peloponeso. En Argos, en la conocida como “Villa del halconero”, un mosaico nos representa un cetrero que ha lanzado a su apiolado azor sobre un pato.

En España tuvo diferentes vías de entrada; los pueblos germánicos con su entrada por el norte introdujeron la práctica del bajo vuelo.

La invasión islámica, aportó el manejo de los halcones y de este modo el uso de caperuza.

Federico II
Federico II

Las Cruzadas incluso tuvieron su influencia cetrera en España. Durante las treguas entre cristianos y musulmanes ambos contendientes aprovechaban para ejercer su afición favorita. Nobles cristianos deslumbraron a sultanes árabes con blancos gerifaltes procedentes de países nórdicos. Los cazadores árabes sorprendieron a los cristianos con sus avanzadas técnicas en el entrenamiento de halcones, descubriéndoles un novedoso horizonte en su manejo: el empleo de la caperuza.

Alfonso X fue uno de nuestros primeros monarcas en proveer leyes que protegieran a las aves de presa. Buen cetrero y conocedor de su biología, en las Cortes de Sevilla de 1.252 penaba el expolio de huevos y desanide de pollos sin descañar. También penaba la captura de adultos reproductores. La pena por estos motivos era, de entrada, perder la mano derecha.

Federico II fue, además de un gran halconero, el autor del tratado de cetrería de mayor importancia en Europa.

En la edad media fue su mayor auge siendo el deporte aristocrático por excelencia.

En el siglo XV la cetrería continúa siendo actividad estrella. El infante Don Alfonso contaba con un halconero mayor, un subhalconero y varios halconeros.

En el apogeo de la cetrería estaba establecido un destacado comercio de aves rapaces. Las aves nórdicas, tomadas del nido o trampeadas del aire, pasaban a manos de los mercaderes, que desembarcaban en Brujas. Desde allí se distribuían a Inglaterra, Francia y para los reyes y grandes señores de Castilla y Aragón.

En 1386 aparece otra obra señera de la cetrería española. “El libro de la caza de las aves” de Pedro López de Ayala y Álvarez de Cevallos. Canciller del rey Enrique II, fue hecho prisionero en la batalla de Aljubarrota. Ocupando sus ocios, escribe en el castillo de Oviedes (Portugal) su obra “Libro de caza de las aves” dedicada a su amigo y cazador don Gonzalo de Mena, obispo de Burgos.

Los Reyes Católicos también gustaban de la cetrería. Uno de sus cazaderos predilectos, se llamaba “Los Palacios”, que se encontraba en las cercanías de Sevilla. Para su exclusivo disfrute como cazadero dictaron una serie de cédulas, prohibiendo la caza en este paraje.

Los Reyes Católicos practicaron habitualmente la cetrería. Una vez descubierto el Nuevo Mundo, ansían contar en sus equipos de cetrería con aves de allá. Por ello pidieron a Colón, en 1494, que les enviara “Los más halcones que de allá se pudieran enviar”.

Posteriormente, en 1523, en el propio Consejo de Indias ordenó a Cortés que cada año enviase a la corte “50 aves de caza”.

Puede decirse que la cetrería estuvo apadrinada por la aristocracia. El disfrute por la caza y la relevancia social que representaba su práctica le sirvieron de protección durante siglos.

Libro de horas de Carlos V
Libro de horas de Carlos V

La cetrería llegó a ser modalidad cinegética tan frecuente en la nobleza que el término “caza” correspondía a este arte. Se diferenciaba entonces entre cazadores (cetreros) y monteros.

Como auxilio a la presa o porque comenzaban a escasear, a las garzas que sobrevivían al lance se les daba la libertad, luego de haber fijado a su pata derecha una anilla de plata con el nombre del señor, la fecha y el sitio de la captura. Las plumas de su cresta, en caso de ser machos, servían como trofeo para embellecer la caperuza del halcón cazador.

En el presente el cetrero se ocupa de adoctrinar al ave a tolerar la figura del hombre mientras éste caza por instinto como lo ha hecho siempre. Este deporte está encaminado fundamentalmente a veteranos y jóvenes que aman la naturaleza, especialmente las grandes aves de presa.

Hace unos años nuestro gran amigo Félix Rodríguez de la Fuente, le dio un gran empujón a la cetrería que en la actualidad vivimos, de ahí surgen la totalidad de aficionados que le han entregado toda la fuerza a este deporte.

Actualmente, la cetrería está viviendo un repentino auge, gracias en gran medida, a la opción de compartir información entre los cetreros, las redes sociales de Internet, en este caso hago especial mención a cetreria.com un portal de referencia, donde el 2.0 está llevando la cetrería de la mano con comprendida por debates, blogs personales y sobre todo mucha inteligencia colectiva. Los eventos desarrollados en las diferentes zonas geográficas a nivel nacional, hacen que aumente su generalización.

La utilización de aves criadas en cautividad, la telemetría consiguiendo que la perdida de las aves sea casi nula, las nuevas tecnologías aplicadas a la cría y ante todo la expectación de los aficionados que no paran de innovar, hace que el resurgimiento de este bello arte, esté asegurado.

- El arte de la cetrería -

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Extraído: Curso Básico Cetrería Online
Fuente: archivo PDF

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