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Alan Turing

Padre de la programación informática, héroe de una nación -desencriptó los códigos de la famosa máquina ENIGMA, con la que los Nazis se mandaban mensajes-, creador del Test Turing, condenado por la misma nación a quien salvó por homosexual, y finalmente muerto en extrañas circunstancias después de dar un mordisco a una manzana envenenada -hay quien dice que de ahí viene el logo de Apple-.

Un proyecto alrededor de esta figura de desconocida pero básica para entender quienes somos, y en que nos convertiremos.

Alan Turing

Alan Turing (1912-1954) fue un matemático, criptógrafo, filósofo y un teórico de la computación que, además de trabajar en el equipo que descifró los códigos Enigma de Alemania, fue un pionero en el campo de la inteligencia artificial. En 1950, Alan Turing publicó uno de sus artículos más importantes (y que está considerado como una de las piedras angulares de la inteligencia artificial), "Computing Machinery and Intelligence", donde propuso un experimento: el Test de Turing.

En abril de 1936, con sólo 24 años, Alan Turing ya había completado su mayor contribución a las matemáticas: la de que la triple correspondencia entre instrucciones lógicas, mente y máquina puede tomar forma física. Había nacido la Máquina de Turing, pilar de las ciencias de la computación.

Alan Turing no había sido un intelectual político, algo que en los años 30 era un modo de aislarse. La convulsa situación de entreguerras casi obligaba a tomar posición en cualquier aspecto de la vida: el pacifismo, el marxismo, las vanguardias artísticas de componente político… Turing no quería involucrarse en política, pero sus trabajos en Princeton creando máquinas de cifrado le iban a colocar en el centro de la defensa de su país. En secreto, comenzó a trabajar en el departamento británico de criptoanalítica. Los Nazis, vigilados de cerca por el gobierno inglés, habían ideado Enigma, un código que, de momento, se revelaba inquebrantable. El departamento, que se daba de bruces una y otra vez contra el mismo camino sin salida, decidió dar el salto cualitativo y confiar en científicos como Turing para desentrañar los secretos del código alemán.

Cuando, en septiembre de 1939, Inglaterra declaró la guerra a Alemania, Turing dejó sus trabajos para dedicarse en exclusiva a desbloquear Enigma. Desde 1939 a 1942, Alan Turing disfrutó derrotando todos los patrones alemanes que habían hecho encallar a otros muchos científicos. El reto y la satisfacción de resolverlo en solitario le dieron alas... y ayudaron a salvar vidas, al conocer dónde y cuándo se iba a bombardear Inglaterra. Nada de esto se supo en la sociedad de su tiempo, puesto que sus avances formaban parte del alto secreto de Estado.

En la Universidad de Manchester, en 1948, ideó, junto a Christopher Strachey, un programa en cinta de papel perforado capaz de generar cartas de amor listas para enviar, firmadas por M.U.C (la Manchester University Computer).

Para 1952, Turing hacía tiempo que había dejado de llevar sus relaciones sentimentales homosexuales en secreto. Pero ese año su casa sufrió un robo en el que estaba implicado uno de sus ligues. En el interrogatorio policial, Turing no tuvo problemas en reconocer que sí, que mantenía relaciones sexuales con un hombre. Fue condenado, como Oscar Wilde, por "indecencia grave y perversión sexual" y, de las dos condenas posibles, cárcel o castración, eligió el tratamiento hormonal de castración química.

La prensa de la época se cebó con él, el matemático homosexual pillado in fraganti. De sus contribuciones a la seguridad nacional no se hablaba en ningún lugar, porque eran secretas. Turing cayó en el descrédito y, lo que es más, sus ideas también. Él mismo se lo explicaba por carta a un amigo; el silogismo de la gente era sencillo:

"Turing cree que las máquinas piensan,
Turing miente con los hombres,
entonces las máquinas no piensan."

Cuatro años después de escribir eso, dos después de su castración química, Alan Turing murió en plena ignominia tras comer una manzana envenenada a la que sólo dio un mordisco… ¿les suena la imagen? Hasta más de 60 años después no se restituyó su honor público. Turing creyó de manera sincera que las máquinas pensaban, pero sufrió a los hombres que no lo hacían.

El Test Turing

Este test -que será la columna vertebral de la pieza- intenta medir si una máquina puede ser inteligente con un método que, aún hoy, sigue siendo vigente. El Test de Turing se basa en una hipótesis positivista que parte del principio de que si una máquina se comporta en todos los aspectos como inteligente, entonces, dicha máquina debe ser inteligente.

Test Turing

El test se basaba en el juego de la imitación, una prueba en la que se ubicaban en una habitación a un hombre y a una mujer frente a terminales que tuviesen algún sistema de comunicación (teletipos en los años 50). En otra habitación, estando aislado, se encontraba un sujeto bajo estudio que actuaba como interrogador y debía averiguar quién era el hombre y quién era la mujer, simplemente, a base de preguntas en lenguaje natural. El hombre trata de convencer al interrogador que él es la mujer y ella intentará ayudar al interrogador a llegar a la verdad pero, con la confusión, el interrogador tenderá a equivocarse.

Turing proponía realizar un cambio en este juego y sustituir uno de los sujetos por una máquina, de tal modo que el computador intentase convencer al interrogador de que era la mujer. Dado que el interrogador era humano, la máquina debería ser capaz de responder, inteligentemente, a cualquiera de las cuestiones que le planteasen. Si la máquina era lo suficientemente hábil, el interrogador no podría distinguir quién era la máquina y quién el ser humano.

Dicen que el primer amor siempre marca… Con 16 años, Alan Turing estaba ya acostumbrado a pensar de manera muy independiente. Formulaba teorías sin que nadie en la Sherborne School, el lugar donde estudiaba, le hubiese guiado hacia ellas o, al menos, le hubiese enseñado el camino para llegar hacia allí, algo que no estaba especialmente bien visto en aquella institución inglesa donde se prefería la ortodoxia. Daba igual que fuera capaz de extrapolar el trabajo que Einstein estaba desarrollando en ese momento y que aún estaba inédito...: no había demasiadas razones para contarlo.

Christopher Morcon
Christopher Morcon

Al menos, así fue hasta que conoció a Christopher Morcom, un chico más pequeño y delgado de lo normal para esa edad. Compartía con Alan Turing la pasión por la ciencia, pero vivía a gusto dentro de los límites del colegio al que acudían: Christopher era un chico bien considerado, premiado por los profesores.

Fue, más que su amigo, su primer amor. Y también el primero que se tomó a Alan Turing y sus ideas en serio. Para Turing, aquello fue un espaldarazo, una inyección de autoestima. Y comenzó a comunicar sus proyectos y teorías sin miedo a que no fueran comprendidas. Christopher Morcom siempre las tenía en cuenta.

Mientras eso sucedía, Christopher iba enfermando cada vez más. Durante años había estado bebiendo leche infectada de tuberculosis bovina y, en 1930, su latente enfermedad despertó con fuerza hasta llevárselo por delante. Para Alan fue un mazazo, un cambio de esquema total. Su fe religiosa se desmoronó y se volvió ateo. Y lo más importante: se obsesionó con entender los procesos mentales del ser humano, y con entender qué había pasado con la mente de Christopher tras su muerte.

Alan, de manera casi obsesiva, empezó a estudiar obras que hablaran sobre ello en todas las áreas posibles: biología, metafísica, filosofía, lógica matemática... Así fue como llegó a su primera visión de la mente como una máquina artificial inteligente, algo que podría reproducirse mediante la matemática. Fue la muerte de Christopher lo que condujo a uno de los descubrimientos fundamentales de Turing, que se convertiría en su legado más duradero. El primer amor siempre marca... por fortuna para el resto del mundo.

Máquina Enigma

Enigma era el nombre de una máquina que disponía de un mecanismo de cifrado rotatorio, que permitía usarla tanto para cifrar como para descifrar mensajes. Varios de sus modelos fueron muy utilizados en Europa desde inicios de los años 1920.

Teclado Enigma
Teclado de la máquina Enigma

Su fama se debe a haber sido adoptada por las fuerzas militares de Alemania desde 1930. Su facilidad de manejo y su supuesta inviolabilidad fueron las principales razones para su amplio uso en el bando alemán. Su sistema de cifrado fue finalmente descubierto gracias a las contribuciones de Turing. Algunos analistas consideran que la posibilidad de descifrar los mensajes alemanes contribuyó a que la Segunda Guerra Mundial finalizase al menos dos años antes de lo que estaba previsto.

Máquina Enigma (Audio)
Reproductor

Alan Turing "Propongo considerar la siguiente cuestión: ¿pueden pensar las máquinas?"

"Nos gusta creer que el hombre es, en cierto modo, superior al resto de la creación, pero sería mejor si pudiéramos demostrar que es necesariamente superior, puesto que así no habría peligro de que perdiera su posición dominante".

"Mis recuerdos más vívidos de Chris son casi siempre de las cosas tan amables que me decía"


Extraído de: Proyecto dramatúrgico de Marc Angelet Cantos
Fuente: archivo PDF

1 comentarios TiS 1 Facebook

  1. Si pudo adelantar que la guerra acabase dos años antes, creo que fue un verdadero héroe digno de una gran admiración, dos años es mucho, así que tenemos que pensar todas las vidas que se salvaron gracias a este gran hombre, y no decir de el, mas que: Que Dios lo tenga donde se merece. D.E.P. (h)

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