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Cigarra Magicicada Septendecim

Las cigarras periódicas, más conocidas como Magicicada Septendecim, poseen el ciclo de vida más largo de todos los insectos existentes. Su exclusivo ciclo de vida comienza bajo tierra, donde las ninfas extraen con paciencia el jugo de las raíces de los árboles. Luego, tras esperar 17 años, las cigarras adultas emergen del suelo, se mueven en vastos enjambres y, por un tiempo, inundan el paisaje. En el transcurso de unas pocas semanas se aparean, ponen los huevos y finalmente mueren.

La cuestión que confunde a los biólogos es por qué el ciclo de vida de la cigarra es tan largo y si tiene algún significado que dicho ciclo dure un número primo de años. Otra especie de cigarras, la Magicicada Tredecim, emerge cada 13 años, lo cual sugiere que los ciclos de vida que se mantienen durante un número primo de años ofrecen alguna ventaja evolutiva.

Cierta teoría sostiene que la cigarra posee un parásito que también perdura durante un ciclo vital amplio y del que la cigarra intenta escaparse. Si el parásito tiene un ciclo vital de, por ejemplo, 2 años, entonces la cigarra intenta evitar un ciclo de vida divisible entre 2, porque de otro modo el parásito y la cigarra coincidirían con regularidad. De forma parecida, si el parásito tiene un ciclo vital de 3 años, entonces la cigarra intenta evitar un ciclo de vida múltiplo de 3 porque, si no es así, el parásito y la cigarra volverían a coincidir con regularidad. En conclusión, para evitar el encuentro con sus parásitos, la mejor estrategia de las cigarras consiste en tener un ciclo vital largo de un número primo de años. Como nada es divisor de 17, la Magicicada Septendecim rara vez se encuentra con su parásito. Si el parásito posee un ciclo vital de 2 años de duración, solo coinciden cada 34 años, y si este ciclo vital es más largo, por ejemplo, 16 años, entonces sólo coincidirán cada 272 años, resultado de multiplicar 16 por 17.

Cigarra Magicicada Septendecim

Para defenderse, el parásito sólo cuenta con dos ciclos vitales que aumentarán la frecuencia de los encuentros: el ciclo anual y el mismo ciclo de 17 años, idéntico al de la cigarra. Sin embargo, es poco probable que el parásito sobreviva apareciendo 17 años seguidos porque no habrá cigarras que parasitar durante los primeros 16. Por otra parte, para alcanzar el ciclo de vida de 17 años, las generaciones de parásitos tendrán primero que evolucionar pasando por un ciclo vital de 16 años. ¡Esto significaría que en alguna fase de la evolución el parásito y la cigarra no coincidirían hasta pasados 272 años! En ambos casos, el ciclo vital de las cigarras, que se prolonga durante un número primo de tantos años, le sirve de protección.

¡Esto explicaría por qué dicho parásito no se ha encontrado jamás! En su carrera por seguir en contacto con la cigarra es muy probable que el parásito se mantuviera alargando su ciclo vital hasta alcanzar la barrera de los 16 años. Así que faltó a la cita durante 272 años, un tiempo en el que la no coincidencia con la cigarra lo ha llevado a extinguirse. El resultado es una cigarra con un ciclo vital de 17 años, el cual ya no necesita, ya que su parásito ha dejado de existir.

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Profesora: Yolanda Ureta
Fuente: archivo PDF

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