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Bolígrafos

Al estudiar la Historia de los Instrumentos de Escritura se aprecia como ha habido una evolución continua, tendente a conseguir una mayor rapidez de trazo y sencillez de uso del utensilio a la hora de escribir.

Esta evolución empezó con la cuña, que fue utilizada en la Antigüedad para la escritura cuneiforme en Mesopotamia sobre las tablillas de arcilla; los romanos usaban punzones para escribir sobre tablillas de cera y con el cálamo de caña escribían (casi arañando) sobre papiros. En la Edad Media y la Edad Moderna se utilizaron plumas de ave de desplazamiento lento sobre pergamino o papel antiguo; de su evolución surgió en el siglo XVIII la plumilla metálica pero que goteaba tinta sobre el papel. Un siglo después aparecieron las estilográficas que se siguen usando hoy en día pero que aunque escriben perfectamente dependen de un cargador y pueden derramar tinta en cambios bruscos de presión atmosférica.

Este proceso evolutivo culminó con la invención del bolígrafo que no tiene ninguno de estos inconvenientes: No sufre derrames de tinta debido a los cambios de presión atmosférica, permite escribir deslizándose con mucha suavidad y rapidez, su mantenimiento es nulo y su uso es muy sencillo.

Pluma de escribir

Un instrumento acorde con la sociedad sociedad en que vivimos

Los bolígrafos actuales son los instrumentos de escritura de más bajo precio sencillez de uso y rapidez de trazo.

Es un instrumento acorde con la sociedad actual, que se caracteriza por ser altamente consumista. Por ser muy asequible se ha convertido en un utensilio muy usado y desechable, totalmente acorde con la característica social como dice Umberto Eco del “consumir-sustituir-consumir”.

La sociedad actual está también caracterizada por la prisa y la inmediatez en la toma de datos. Desde este punto de vista, podemos decir que no existe un instrumento más fácil de llevar y de usar rápidamente como el bolígrafo, con una tinta permanente y de secado muy rápido.

Socialmente el bolígrafo se ha instalado en nuestras costumbres y usos, se ha hecho tan imprescindible como un reloj de pulsera o tan familiar como las zapatillas. Económicamente es tan barato como un Chupa-Chups y tan desechable como un envase de agua mineral o una lata de refresco.

Hace más de medio siglo que nació el bolígrafo y a partir del último tercio del siglo pasado se generalizó su uso convirtiéndose en un utensilio presente en cualquier lugar. Podemos encontrar uno en la mesa de un presidente, en la de un obrero, en la mochila de un estudiante, en la consulta de un médico, en la redacción de un periódico y en miles de sitios más.

Su salida al mercado respondía a la demanda de una sociedad en la que cada vez existía más trabajo de oficina, un sitio donde el bolígrafo se convirtió en un instrumento indispensable. Se ofrecieron a esa nueva clase de burócratas las herramientas adecuadas (movilidad y levedad de los objetos) mejorando técnicamente los instrumentos de su trabajo cotidiano que fueron accesibles para todos.

Se adapta a cualquier bolsillo por su bajo precio. No crea problemas, se deja usar para hacer lo que mejor sabe: escribir.

El bolígrafo es de uso de todos, es un producto dirigido a las masas por su carácter práctico y disponibilidad inmediata. Echar mano a un bolígrafo es uno de los gestos más cotidianos en nuestras vidas.

Su forma no nos despierta demasiada curiosidad posiblemente por parecerse a la de un lápiz tradicional y sin embargo, es fruto de la más alta tecnología. Escribe cualquier cosa: novelas, cartas, la lista de la compra, los deberes de la escuela, los garabatos de los más pequeños, e incluso el teléfono de un conocido sobre la palma de la mano.

Bolígrafo

Un instrumento tecnológicamente muy avanzado

El bolígrafo por su complejidad técnica apareció cuando la sociedad dispuso de los adelantos necesarios. El desarrollo de la metalurgia y de la química hicieron posible la fabricación de diminutas y durísimas esferas, así como tintas fluidas que se secaran rápidamente.

La bolita de la punta del bolígrafo está fabricada con carburo de tungsteno, un material durísimo y debe estar muy bien encajada al resto de la estructura para que gire cómodamente.

La tinta que impregna dicha bolita debe ser fluida y de secado muy rápido para que se pueda escribir con velocidad y no manche.

La bolita y la tinta son dos productos de alta tecnología desde el punto de vista metalúrgico y químico respectivamente, sin embargo su precio de venta es muy asequible debido a su producción y uso masivo.

Su característica principal es la funcionalidad. Siguiendo los presupuestos filosófico-estéticos de la escuela Bauhaus, muy famosa por su aportación al diseño, el bolígrafo cumple con sus planteamientos: La función se vuelve algo bello porque el producto es perfecto para el empleo social.

Aunque la forma y dimensiones del bolígrafo convencional son parecidas a las de un lápiz su estructura y funcionamiento son mucho más complejos.

Bola de un bolígrafo
Bola de un bolígrafo (impregnada de tinta)

Un pequeño agujero en el cuerpo cilíndrico permite mantener la misma presión en el interior y en el exterior del tubo. La presión atmosférica empuja la tinta de la carga para la superficie de la esfera que, girando sobre sí misma, recoge algunas moléculas de una tinta viscosa para, después de media rotación, depositarla sobre el papel. El bolígrafo puede de esa manera, trazar una línea de hasta tres kilómetros. En el capuchón encontramos otro agujero que responde a una norma de seguridad internacional, si alguien se traga el tapón éste permitirá la entrada de aire y se evitará la asfixia.

Pero es en la esfera donde se esconde el mayor de los encantos del bolígrafo. Hay mucha tecnología dentro de esta bolita de casi un milímetro de diámetro. Para colocarla en su receptáculo es necesario trabajar con micrómetros. Si ese lugar de la esfera se queda demasiado ancho o la punta tiene demasiada holgura, se derramaría la tinta. La punta está construida a partir de un cilindro de latón.


Mª Dolores Gutiérrez Guerrero
Fuente: archivo PDF

1 comentarios TiS 1 Facebook

  1. El mejor boligrafo, el bic, siempre escribia y lo mas importante era y es de lo mas baratos

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