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cookies - galletas

El dibujo del perfil de los usuarios se basa siempre en un sistema de selección y reconocimiento. En la red de Internet distinguimos entre métodos de personalización explicita e implícita. La explicita necesita de un procedimiento ad hoc de registro, que implica el envío a través de un formulario (form) de datos personales por parte del usuario. Las informaciones enviadas, archivadas en la base de datos, son analizadas mediante una serie de parámetros útiles para segmentar en grupos homogéneos la totalidad de los usuarios registrados (edad, sexo, profesión, intereses, etc.). La personalización implícita se realiza a través del trazado de usuarios anónimos durante sus visitas a un sitio, mediante la dirección IP o a través de cookies, o sea, galletas. Los cookies son pequeños archivos de texto utilizados por los sitios web para almacenar algunas informaciones en el ordenador del usuario. Cada vez que el usuario vuelve a estos sitios, el buscador devuelve las informaciones guardadas en la «galleta». El objetivo es automatizar algunas operaciones de autentificación (login), recordar eventuales operaciones en curso, pero sobre todo asociar el visitador con todas las informaciones memorizadas en sus anteriores visitas.

eliminar - cookies

La mayoría de los sitios de Internet que ofrecen servicios online usan los cookies y Google no constituye en absoluto ninguna excepción. Gracias a la combinación de cookies y filtros añadidos sobre los algoritmos es posible mantener un trazado de la navegación de una persona y acumular informaciones sobre su «huella».

Pongamos un ejemplo: El individuo X posee un número de teléfono móvil registrado a su nombre, con el que llama a su familia, a algunos amigos y a los compañeros de trabajo. Después de un cierto tiempo decide cancelar aquel número y utilizar otro no registrado a su nombre, pensando así estar protegiendo su privacidad. Con el nuevo teléfono restablece su círculo de conocidos, contactando con la propia familia, algunos amigos y los compañeros de trabajo. Aquella secuencia de «conexiones sociales» (familia, amigos, compañeros) resulta ser una secuencia única entre todas las llamadas telefónicas del mundo, vinculadas indisolublemente con el protagonista de este ejemplo. No es imposible formalizar una secuencia semejante con un grafo que representa los nodos y los arcos de una red: los valores (los respectivos «pesos» de los arcos que conectan los nodos) podrían ser asignados asociando a la «cercanía» un grado proporcional de «amistad» con el punto de partida del análisis, es decir, con nuestro hipotético individuo X.

La eliminación de los cookies es por lo tanto una óptima práctica de defensa de la privacidad, pero un razonamiento análogo al ejemplo anterior puede fácilmente ser aplicado al uso de los motores de búsqueda. Mediante los cookies, buscando informaciones sobre algunos intervalos temáticos específicos, es de hecho posible identificar grupos de personas e incluso directamente individuos sobre la base de su huella unívoca dejada en la Red.

La propia huella que marca nuestros movimientos, nuestros contactos sociales (o telefónicos) es única en cuanto a las preferencias, los gustos, las idiosincrasias y las pasiones que nos distinguen de los demás. Nuestras pasiones son, en este caso, los sitios que visitamos y, sobre todo, las búsquedas que realizamos durante nuestra navegación. Esta cantidad de informaciones que ofrecemos a cualquier motor de búsqueda hace que sea posible la reconstrucción de nuestra «huella».

Como toda galleta que se precie, también las de Internet tienen una fecha de caducidad. Los sitios de Internet que asignan a nuestro navegador un cookie están obligados a establecer una fecha de caducidad, es decir, una fecha tras la que el navegador puede proceder a la eliminación de los datos contenidos en el propio cookie. No es inútil utilizar de la mejor manera los cookies; y en este sentido destaca el hecho de que Google haya sabido explotar para su beneficio un artificio técnico conocido por los desarrolladores de todo el mundo, POSIX (el estándar internacional que permite la interoperabilidad de los sistemas operativos Unix y Unixlike, que incluyen también GNU/Linux). En efecto, la fecha de caducidad de Google es el 2038, es decir, casi la misma fecha máxima programable en un cookie, y esto comporta que el navegador de nuestros sistemas operativos no eliminará nunca aquel cookie y las informaciones guardadas en él.


Ippolita
Extraido de: El lado oscuro de Google
Historia y futuro de la industria de los metadatos
Fuente: archivo PDF
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