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Días de la semana

La semana

La palabra semana proviene del latín, septimana, y es un periodo de siete días de aplicación universal actualmente como una división del tiempo. Es de origen caldeo y aparece mencionada como una unidad de tiempo en la Biblia (Génesis 29,27). Pero, al margen de estos detalles históricos, cabe preguntarse si la semana es la idéntica en cualquier parte del planeta o hay ligeras modificaciones según las diferentes culturas. Parece ser que la respuesta se acerca más a esta última opción. Veámoslo, centrándonos en cada uno de los días de la semana y en algunas de las culturas que hacen uso de esta división del tiempo.

Lunes, primer día de la semana civil y segundo de la litúrgica. La palabra lunes, como lundi en francés y lunedí en italiano, deriva de dies lunae, que significa 'día de la luna' en latín. Para los anglosajones este día también estuvo consagrado a la diosa de la luna con el nombre de monandaeg, de donde deriva Monday, que en alemán es Montag.

Martes, tercer día de la semana. En el calendario romano se llamaba dies Martis, en honor de Marte, su dios de la guerra. Las lenguas de origen latino conservan esa raíz; martes en español, mardi en francés y martedí en italiano. La denominación inglesa, tuesday procede de Tiu o Tiw, dios nórdico de la guerra. En danés se denomina tirsdag y en sueco tisdag. En alemán es dienstag, originariamente "día de reunión". En hebreo se llama yom shlishi, "tercer día".

En el Talmud, el martes aparece como un día de suerte porque como quedó escrito en el tercer día de la creación: "Y vio Dios que estaban bien". Entre los hindúes, sin embargo, el martes es uno de los tres días aciagos, junto con el sábado y el domingo, en los que no se deben emprender negocios importantes ni viajes largos. Esa creencia en su carácter aciago trascendió a Occidente, como revelan dos expresiones españolas: dar a uno con la del martes y en martes ni te cases ni te embarques.

Miércoles, cuarto día de la semana litúrgica y tercero de la civil, llamado así por los romanos en honor del dios Mercurio, dies Mercurii. El español, como las lenguas de origen latino, ha conservado esta raíz: en francés mercredi y en italiano mercoledí. Los alemanes lo llaman Mittwoch, que quiere decir 'mitad de la semana'. En inglés, Wednesday significa 'día consagrado a Odín', o Woden, dios principal de la mitología escandindava. En Suecia y Dinamarca se llama Onsdag, del original escandinavo. En hebreo equivale al cuarto día.

Jueves, quinto día de la semana. En el calendario romano se denominaba en latín dies Jovis, por Jove o Júpiter, dios del rayo y el más importante de su mitología. Las lenguas de origen latino conservan esa raíz: jueves en español, jeudi en francés y giovedí en italiano.

La denominación inglesa, thursday procede de Thor, dios nórdico del trueno. En danés y en sueco se denomina torsdag. En alemán es donnerstag, 'día del trueno'.

Viernes, sexto día de la semana. En el calendario romano se llamaba dies veneris ('día de Venus'), por la diosa del amor. Las lenguas de origen latino conservan esa raíz: viernes en español, vendredi en francés y venerdí en italiano.

La denominación inglesa friday procede del antiguo alto alemán Fria, 'una diosa', y del antiguo inglés daeq, 'día'. Los pueblos germánicos consagraron este día a Frigg o Frija, consorte de Odín y diosa nórdica del amor y de la belleza. Las lenguas germánicas como el inglés emplean variantes del antiguo alto alemán friatag ('día de Frija').

La designación hebrea, yom shishi, significa 'sexto día'. Mas para muchos pueblos eslavos el viernes no es considerado el sexto día de la semana, como revela el nombre ruso, pyatnitza o 'quinto día'. Fiesta musulmana, fue el día elegido por Mahoma en conmemoración del 'sexto día' de la creación y para diferenciar su religión de la cristiana y de la judía.

Crucifixión

En la religión cristiana el día está consagrado a la memoria de la crucifixión de Cristo. El teólogo griego Clemente de Alejandría y otros autores primitivos indican que desde los primeros tiempos de la cristiandad el viernes era observado con ayuno y oración. En la Iglesia ortodoxa griega, como era antiguamente costumbre en la Iglesia católica, el viernes es un día de abstinencia, lo que significa que no se podía comer carne, excepto cuando coincidía con un día de fiesta importante, como Navidad. Precisamente por eso se llama en España cara de viernes a la macilenta o triste.

El viernes ha sido considerado desde hace mucho tiempo como un día aciago. Esta superstición puede ser debida al acontecimiento de la crucifixión de Cristo en ese día y puede haberse visto reforzada por el hecho de que fue durante muchos años el día de ejecución de criminales. Habitualmente se le ha llamado 'día del verdugo'.

Sábado, séptimo día de la semana litúrgica y sexto de la civil. En español, como en italiano (sabato), la palabra se deriva de sabbat, que para los judíos es sagrado, además de ser el único día de la semana que tiene nombre, pues los demás sólo tienen número. La palabra sabbat deriva de la palabra hebrea que significa descansar, en referencia a la prohibición de trabajar desde el atardecer del viernes al del sábado. Durante los primeros tiempos de la cristiandad el día sagrado fue trasladándose al primer día de la semana, el domingo, considerado más apropiado por ser el día en que comenzó la creación y el de la resurrección de Jesucristo.

En Suecia el sábado se llama Lördag, o día del Señor, y en Dinamarca y Noruega, Lørdag. Varias sectas cristianas, especialmente los adventistas del séptimo día, han vuelto a la práctica del Antiguo Testamento y consideran el sábado como día de culto. Los romanos lo llamaban dies Saturni en honor del dios Saturno y los anglosajones Sater-daeg, que derivó en Saturday.

Domingo, séptimo día de la semana civil y primero de la litúrgica. En inglés y alemán, Sunday y Sonntag, respectivamente, la palabra deriva del latín dies solis, 'día del sol', nombre de una fiesta romana pagana. En el Nuevo Testamento (Ap. 1,10) se llama el día del Señor, es decir, Dominica en latín, de donde deriva el nombre de domingo en las lenguas románicas: en francés dimanche, en italiano domenica y en rumano duminica. En los orígenes del cristianismo la festividad del domingo empezó a reemplazar al sabbat y a ser respetado en honor del día de la resurrección de Cristo. El emperador Constantino I lo instituyó como día de descanso consagrado al culto. A partir del siglo IV la legislación civil y eclesiástica reguló el trabajo y prescribió el culto, pero en la actualidad las leyes que limitan los negocios y la diversión de los domingos son muy permisivas.


Raúl Velasco Peláez
Fuente: archivo PDF
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