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pesarse

Es una pregunta sencilla, pero su respuesta es bastante más compleja. El agua no contiene ninguna caloría, por tanto, por mucho que bebamos, no puede aportar nutrientes. Y el hecho en si de beber agua no parece, a primera vista, que pueda afectar a nuestro equilibrio calórico.

Sin embargo es verdad que si el agua ingerida es fría, nuestro cuerpo deberá calentarla, lo que implica un consumo energético. El cuerpo humano, como el de cualquier animal de sangre caliente, mantiene una temperatura constante. Para ello realiza distintas acciones para aumentar o disminuir la cantidad de calor del mismo según la tendencia sea a bajar o subir la temperatura sobre la que debe mantenerse.

agua

La temperatura normal del cuerpo humano oscila entre los 36,5º y los 37,5º, e influye en la medida la forma de realizar su toma (axilar, bucal, anal). Para mantener constante dicha temperatura el cuerpo cuenta con varios mecanismos. Así, ante la pérdida de calor, nuestro organismo reduce la circulación de la sangre en los capilares más externos para concentrar el calor en las partes más internas y más vitales. También empieza a tiritar, que no es más que un frenético proceso de contracción y relajación muscular, con el que se persigue generar calor. Por el contrario y ante una situación de excesivo calor, se utiliza el recurso del sudor, que al evaporarse absorbe el calor sobrante.

Después de esta introducción, se entenderá que al beber agua fría, el primer proceso es calentar el líquido hasta que se iguale con la temperatura corporal, o sea los 37º de media. Es evidente que ello implica la absorción de calor por parte del agua ingerida, y por tanto el consumo de recursos. Si ese consumo añadido, al consumo normal, hace que el total de energía consumida sea superior al de la aportada por la comida, entonces podremos afirmar que beber agua fría adelgaza.

Pero ¿Es realmente significativo este efecto? Veámoslo, pero primero una aclaración. Cuando hablamos del poder energético de los alimentos, es frecuente el uso del término Caloría, pero es un término mal utilizado. La caloría, en física (nótese que la primera Caloría está escrita con la C mayúscula y la segunda, en cambio, está en minúscula. No es gratuito, como se verá), es la energía calorífica necesaria para incrementar un grado Celsius la temperatura de un gramo de agua. Sin embargo en biología, medicina y nutrición se utiliza la unidad Caloría (en mayúscula para distinguirlas, aunque es usual que esta sutil diferenciación sea ignorada frecuentemente) que en realidad es equivalente a la kilocaloría, en el ámbito de la física, o sea 1000 calorías. Hoy es posible encontrar etiquetados de alimentos con las indicaciones energéticas consignadas de los dos modos, kcal. y Cal., que tienen el mismo valor, pero que inevitablemente inducen a error.

bebiendo agua

Supongamos que nos bebemos un litro de agua que se encuentra a 15º centígrados, nuestro cuerpo deberá elevar esta temperatura hasta los 37º, es decir deberemos obtener un incremento de 22º centígrados para los 1000 gramos de agua (densidad del agua=1, 1 litro = 1 kilogramo) lo que da un total de 22.000 calorías, o lo que es lo mismo 22 kcal. Si nuestro consumo medio está entre 2.500 y 3.000 kcal/día estaríamos hablando de un 0,73% a un 0,88% de nuestra ingesta diaria. Aproximadamente, un terrón de azúcar.

La conclusión es clara, existe un efecto pero es evidentemente despreciable.


Fuente: archivo PDF
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