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Juan de JerusalénSegún lo poco que nos ha llegado de este hombre, Juan de Jerusalén fue uno de los ocho caballeros que, en el año 1118, agrupados en torno a Hugo de Payns, crearon la orden de los templarios. Al parecer, y de acuerdo con su época, fue considerado una especie de médico curandero y astrólogo. Posteriormente se rumoreó que el propio Nostradamus se había inspirado en su obra para escribir sus propias centurias adivinatorias. Juan de Jerusalén murió en 1120 cuando contaba 77 años.

Un manuscrito del siglo XIV descubierto en Zagorsk, cerca de Moscú, califica a Juan de Jerusalén de «prudente entre los prudentes, santo entre los santos y que sabía leer y escuchar el cielo», un buen currículo que, de ser cierto, nos pone sobre aviso respecto a sus capacidades futurológicas. También ese mismo manuscrito señala que Juan solía retirarse frecuentemente al desierto para rezar y meditar, y que estaba en la frontera entre la tierra y el cielo.

Como ven, es muy poco lo que sabemos de él y muy sospechosa la forma en que se encontraron sus profecías siglos después. El manuscrito profético de Juan de Jerusalén fue escrito sobre el año 1110 y se preservó, a través de los siglos, por sucesivos iniciados, designándose como «Protocolo secreto». Las profecías permanecieron ocultas hasta que en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, en 1941, fueron halladas por las SS —no pudieron ser otros— en una sinagoga de Varsovia. Tras la caída de la Alemania nazi en 1945, y con la entrada de los rusos en Berlín, desaparecieron de nuevo —como si fuera una costumbre— hasta que se redescubrieron en los archivos secretos de la KGB soviética por el profesor M. Galvieski, publicándose una primera edición francesa en el año 1994.

Las profecías parecen escritas específicamente para este fin de milenio, como si éste fuera el tiempo en que deben darse a conocer. Todas ellas comienzan con la frase: «Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...».

En 1991 se publicó en España un curioso libro titulado Rituales secretos de los templarios, cuyo autor, oculto tras su nombre iniciático de Frater Iacobus, revelaba por primera vez los secretos de esta enigmática Orden, nacida en el transcurso de la Primera Cruzada y entre cuyos fundadores se encontraba Juan de Jerusalén, caballero, monje y profeta a partes iguales. Según el Frater Iacobus, los 22 Grandes Maestres que dirigieron los destinos de la Orden a lo largo de casi 200 años se corresponden con los Arcanos Mayores del Tarot, con las letras sagradas del alfabeto hebreo y con las letras del alfabeto mágico de la Rosacruz. Frater Iacobus dice que El libro secreto de profecías, de Juan de Jerusalén, fue un elemento utilizado contra los templarios. Habrían existido siete ejemplares del mismo, tres de los cuales fueron entregados al Gran Maestre de la Orden, quien a su vez los remitió a Bernardo de Clairvaux.

El profesor M. Galvieski intenta reconstruir la historia de estos siete libros: uno habría sido llevado a Roma, y según él, hay suficientes razones para pensar que todavía se encuentra en los archivos vaticanos. Otro fue donado por san Bernardo al monasterio de Vezelay y desapareció en la época del proceso contra los templarios. Un tercer ejemplar habría estado en manos de los juristas de la corte de Francia. Otro habría llegado hasta Nostradamus. Ya en años recientes del siglo XX, otra copia del libro habría llegado a los bolcheviques, quienes lo destruyeron por considerarlo un documento contrarrevolucionario. Algunos suponen que es probable que, además del ejemplar encontrado en el monasterio de Zagorsk, exista actualmente otro en un monasterio ortodoxo del Monte Athos, en Grecia.

De ser ciertas estas profecías estaríamos ante un vidente de primera línea, pero cuesta mucho creer que hace mil años, alguien ya planteara las siguientes cuestiones: la droga, el sida, la prostitución infantil, los ataques de las «religiones infieles», la inmigración masiva, luchas entre razas y religiones, la televisión, Internet, la realidad virtual, la muerte por hambruna, el deterioro de la capa de ozono, el cambio climático, la superpoblación mundial, el desapego familiar, el aborto, la clonación, la corrupción política, las mafias, la desertización... hasta el ataque terrorista de Nueva York: «Habrá llegado el tiempo de las invasiones bárbaras. Escucharán las prédicas de la venganza y se lanzarán al asalto de las torres orgullosas...».

A pesar de su descarnada crudeza, son de una gran belleza poética, lo cual las hace diferentes a otros textos proféticos.

Juan de JerusalénCuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...

«Todos sabrán lo que ocurre en todos los lugares de la Tierra; se verá al niño cuyos huesos están marcados en la piel y al que tiene los ojos cubiertos de moscas y al que se da caza como a las ratas. Pero el hombre que lo vea volverá la cabeza, pues no se preocupará sino de sí mismo; dará un puñado de granos como limosna, mientras él dormirá sobre sacos llenos. Y lo que dé con una mano lo recogerá con la otra».

Es un ejemplo de la forma de escribir de Juan de Jerusalén y parece una clara referencia a los medios de comunicación y, en concreto, al poder de la televisión y los falsos samaritanos que dan su óbolo a una ONG para acallar sus conciencias al ver tanta miseria.

Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000... «Los hombres ya no confiarán en la ley de Dios, sino que querrán guiar su vida como a una montura; querrán elegir a los hijos en el vientre de sus mujeres y matarán a aquellos que no deseen. Pero ¿qué será de estos hombres que se creen Dios?».

¿Manipulación genética vista por un monje medieval? Eso sí que es adelantarse a los tiempos venideros.

Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000... «El hombre habrá cambiado la faz de la Tierra; se proclamará el señor y el soberano de los bosques y las manadas. Habrá surcado el Sol y el cielo y trazado caminos en los ríos y en los mares. Pero la Tierra estará desnuda y será estéril. El aire quemará y el agua será fétida. La vida se marchitará porque el hombre agotará las riquezas del mundo».

He aquí una buena descripción de la contaminación ambiental a mansalva directamente proporcional a la insensatez humana. Cuando empiece el año 1000 que sigue al año 1000...


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Fuente: archivo PDF
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1 comentarios TiS 1 Facebook

  1. habría que ver el texto original, que debe estar en francés antiguo, y fechar adecuadamente ese texto con carbono 14, no?

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