Misa del GalloUna de las más arraigadas tradiciones del pueblo cristiano es la llamada Misa del Gallo, que según cuentan, debe su nombre a que fue un Gallo el primero en presenciar el alumbramiento, y se encargó de anunciarlo al mundo.

La Misa del Gallo se ha venido celebrando durante siglos en la noche del 24 de Diciembre a las 24 horas, recibiendo al día de Navidad, en conmemoración del nacimiento de Cristo.

Dicen que esta arraigada tradición tiene sus orígenes en las tres ceremonias que se dedicaban a la Natividad de Cristo en los templos de Jerusalén.

La primera se oficiaba en la noche del 24 al 25 de diciembre, en la cueva de la natividad, santificando el día y la hora en que Cristo nació.

La segunda se celebraba justo al amanecer recordando el misterio de la resurrección.

La tercera y última ceremonia se oficiaba en el templo, constituyendo su celebración el oficio solemne del día que conmemoraba el nacimiento del Niño.

Para empezar, esta misa no se celebraba a medianoche como ahora, sino al alba. De hecho, esta celebración antes de llamarse misa, se llamó Maitines (el primer rezo litúrgico, que se hace al rayar el alba), y estaba amenizada con el canto del Gallo que se llevaba con este objetivo. Cada canto del Gallo era celebrado con gran jolgorio y alborozo.

El Gallo es un símbolo claramente solar, porque se asocia a la vigilancia y su canto anuncia la salida del sol. Señala el tránsito de la oscuridad a la luz, de ahí que sea un animal de connotaciones positivas. Se asocia al sentido de la vista, añadiendo un poco más de evidencia a la visión de vigía. Su misión es estar alerta a la salida del astro rey, que por una metáfora obvia se asimila a la venida de Cristo. Otros valores añadidos al símbolo del Gallo son los de combatividad, valor y fecundidad.

Es el Gallo uno de los animales elegidos desde antiguo para coronar los puntos más altos de los edificios, en particular las veletas indicadoras de la dirección del viento. Esta posición en la cima de los templos puede evocar la supremacía de lo espiritual en la vida humana, el origen celeste de la iluminación salvadora, la vigilancia del alma atenta a percibir en las tinieblas de la noche las primeras claridades del espíritu que se eleva. Antiguamente la efigie del Gallo en la puerta de las casas se creía que era eficaz contra las malas influencias de la noche.

En un códice del siglo XII de la catedral de Oeringhen se conserva un poema anónimo que habla de este significado:

Misa del GalloDe Dios es el Gallo digna criatura y él es del presbítero típica figura.
Sobre el templo el Gallo, contra el viento erguido, alza la cabeza y está prevenido.
Así el sacerdote, cuando el diablo venga, por su grey pelee y al dragón detenga.
El Gallo es el único entre las aves, que oye de los ángeles los conciertos suaves, que nos amonesta a que mal no hablemos y que de los celestes misterios gustemos.

Como en otras ocasiones, la simbología no es cristiana, sino muy anterior. El cristianismo asimila sin mayores problemas esta figura. La Misa del Gallo es el final de un largo cúmulo de celebraciones propias de la vigilia del solsticio de invierno. Es una fiesta solar igual que la que en su día el fuego jugó un papel primordial, como fue el solsticio de verano.

En esta noche en que se celebraba el despertar del sol (cuando empieza a alargar el día), no se debía dormir. Así, después de celebrarse la fiesta en casa, se salía al bosque a por teas y ramajes que allí mismo se encendían, emprendiendo la vuelta hacia el pueblo. Todo el paisaje se llenaba de puntos de luz que iban confluyendo hacia el pueblo, hasta llegar a la explanada de la iglesia, donde se juntaban todas las teas y ramajes formando una sola hoguera.

La fiesta continuaba dentro de la iglesia con representaciones sacras del Nacimiento de Cristo, entreveradas de canciones. La iglesia estaba adornada de ramajes, y los fieles llevaban pájaros enjaulados, cazados para la ocasión, que alegraban el ambiente con sus cantos. Cuando sonaba el Gloria, se soltaban los pájaros en la iglesia para que revoloteasen por allí. En algunas misas había también por lo menos un cordero, pero el principal protagonista de esta misa tan festiva, y que podía llegar a durar horas, era el Gallo.

Nos cuenta Kircher, que el Gallo se caracteriza por la animosidad y la dureza en la pelea, que junto con otras especies: palomas, torcaces, etc., entraron por septenas en el Arca a un lugar reservado, puesto que son animales puros, para iniciar la repoblación del mundo nuevo.

Los chinos se refieren a él de la siguiente forma:

"Disponible estoy para saludar el día y para anunciar su partida.
Me nutro de regularidad y precisión.
En mi interminable búsqueda de perfección, todas las cosas serán devueltas a su legítimo lugar.
Soy el exigente director de la tarea, el administrador siempre atento.
En mi mundo busco el orden perfecto.
Represento la dedicación sin desfallecimiento".

En Job ya aparece el Gallo como símbolo de la inteligencia venida de Dios… El Gallo le encontramos en la cruz dominica de San Jacinto, también se le relaciona con San Pedro, que es el símbolo de sus negaciones y con San Juan Bautista profeta que anunció la venida de la “Luz del mundo”. San Juan es el que “clama en el desierto” como el Gallo “clama al alba la llegada de la luz.

El Gallo es la más magnética y sensible de todas las aves, de ahí su nombre griego alektryón, animal que los galos consagraban a Mercurio, con lo que es lógico relacionarlo con su Caduceo. En la antigüedad esta ave (que siempre se la relacionaba con los dioses solares, con la muerte y con la resurrección) estaba consagrada a Esculapio, (denominado el salvador) dios de la medicina griega y romana (se supone hijo de Apolo, a quien se consagraba también el Gallo). Su símbolo es una vara en la que se enrosca una culebra.

Una de las múltiples explicaciones que se han dado del símbolo del Caduceo es la que afirma que Mercurio hizo que se enroscaran en él dos serpientes que luchaban entre ellas. Se trata de los dos principios, del Cielo y de la Tierra, de lo fijo y de lo volátil, y la vara no hace sino disolver lo fijo y fijar lo volátil uniéndolos.

Caduceus, procede del verbo kerykeio, publicar, anunciar (semejante al Gallo). Para los alquimistas el papel anunciador del Caduceo se debe a su asociación con la Estrella de seis puntas. La Estrella resulta de la conjunción de los triángulos de Agua y de Fuego (otro modo de hablar del cielo y de la Tierra o del Arriba y del Abajo), que muchos autores relacionan con la Estrella de los Reyes Magos, que les anunció y condujo hasta el nacimiento de Cristo, símbolo de la Piedra, el Lapis Philosophorum.

También el Caduceo de Mercurio puede tener correspondencia con las tres columnas del árbol cabalístico. Las columnas de Rigor y Misericordia corresponden a las dos serpientes. Son lo que se conoce en los Midrashim como "la buena inclinación" y la "mala inclinación" o si lo preferimos, "las buenas costumbres" y "las malas costumbres". La Columna central, llamada "de justicia o equilibrio" corresponde exactamente a la vara del Caduceo, que es la de la Libertad, una vez trascendidas las 'buenas' y las 'malas' inclinaciones. Es la vara que separa y que une (solve et coagula).

El Gallo o Gaio, atributo del Dios Mercurio, es símbolo de fuerza, vitalidad y energía creadora que se manifiesta en su canto. Es emblema del Mercurio de la filosofía secreta. Anuncia la aparición del Sol y de la Luz, el nacimiento de Cristo en el corazón del hombre, de ese iniciado que está trabajando en la Gran Obra, que está llevando a cabo los procesos de Regeneración.

El nacimiento de Mercurio tuvo lugar en una montaña, porque, escribe Dom Pernety: "El Mercurio filosófico nace siempre en las alturas". Para algunos alquimistas la montaña es un símbolo del horno o del atanor. Para otros, las montañas corresponden a los metales, y finalmente, para los cabalistas, la montaña es un símbolo del propio adepto. Pero si volvemos a lo que decíamos anteriormente, si asociamos el caduceo de Mercurio con la estrella de los Magos, fruto de la unión del Cielo y de la Tierra, veremos que se trata de lo mismo. En la Montaña tienen lugar las teofanías porque es el lugar donde el Cielo se une a la Tierra. Por otra parte, podemos ver en el simbolismo de la Montaña y la Cueva a los dos triángulos unidos, el de Fuego y el de Agua.

Los símbolos de la Montaña y la Cueva tienen su razón de ser y tienen entre ellos un verdadero complementarismo. La Montaña tiene carácter más primordial que la Cueva; ello resulta, de que es visible en el exterior; realmente es el más visible de todos los lugares y corresponde al periodo originario de la humanidad, durante el cual la Verdad era íntegramente accesible a todos. Pero cuando a consecuencia de la marcha descendente del ciclo, esa Verdad se hizo oculta para la mayoría, la Cueva fue el símbolo más apropiado. La Verdad no abandonó la Montaña, sino que se retiró de la cúspide al interior. La Montaña al igual que la pirámide es un triángulo con el vértice hacia arriba; el de la Cueva, al contrario, es un triángulo con el vértice hacia abajo, igualmente el esquema del corazón y la copa.

Antes de la era cristiana, había una comunidad que tenían una considerable predilección por el Gallo y empleaba la palabra Abraxas como voz para referirse a su divinidad. Sus representaciones consistían en un personaje con cuerpo humano, cabeza de Gallo (más raramente con cabeza de halcón) y dos serpientes en lugar de piernas, en una mano portaba un escudo y en la otra un látigo. El dios normalmente está montado en un carro tirado por cuatro caballos blancos que galopan a gran velocidad. El sol y la luna brillan sobre su cabeza, como si quisieran indicar que los opuestos polares de la noche y el día, la plata y el oro, lo femenino y lo masculino, llegan a un estado de equilibrio de unión dinámica en esta figura de gran poder simbólico.

Misa del GalloLas explicaciones más frecuentes de los símbolos incorporados en la figura, son las siguientes: la cabeza del Gallo simboliza el estado de vigilia atenta y se relaciona tanto con el corazón humano como con el corazón universal, el sol, cuya salida es invocada por el canto matinal. El torso humano es la encarnación del principio del Logos o pensamiento articulado, considerado como único poder del ser humano. Las piernas con forma de serpiente indican la prudencia que necesita la soberanía dinámica del ser universal para gobernar sus energías todopoderosas. El escudo de la mano izquierda es símbolo de sabiduría, la gran protectora de todos los guerreros divinos. El látigo que porta en la mano derecha denota el poder incesante de la vida que impulsa y alienta la existencia. Los cuatro caballos blancos que tiran del carro, representan las fuerzas tetramórficas mediante las cuales se expresa la energía universal, a las que se denomina los cuatro éteres del poder del sol, los cuatro elementos, y en términos de la psicología junguiana, las cuatro funciones de la conciencia humana: sensación, sentimiento, pensamiento e intuición.

En algunas gemas, en general de forma oval, aparece con las letras AIO o IAO (la última letra es la más de las veces una Omega griega). Estas letras como se puede apreciar están contenidas en la palabra GALLO o GAIO. Parece ser que es el nombre dado por los Gnósticos a la Deidad Suprema que con toda probabilidad deriva de un antiguo Dios creador también de carácter solar.

Una imagen muy parecida atribuible a un dios celestial no identificado, aparece en una estela egipcia llamada Metternich. Este probable antecesor de Abraxas tiene cuerpo de pájaro, cuatro alas y dos serpientes que le salen de las rodillas.

Antiguos textos egipcios revelan que el supremo dios del universo se oculta tras el disco solar visible. No es posible verlo, y su verdadero nombre permanece secreto y desconocido. Este dios recibía el nombre de Abraxas que tiene un significado propio, especialmente diseñado para referirse al ciclo anual del sol. El dios Thot de la barca solar, dios de la matemática y del calendario, le habla al Dios-Sol en estos términos: "Tú eres la cifra del año, Abraxas". “Abraxas” también era el saludo al Dios Primigenio.

C. W. King, autor del libro "Los Gnósticos", considera la palabra Abraxas similar a la hebrea "Shemahamphorasch" que es una palabra sagrada del extenso nombre de Dios. Nos cuenta cómo las sectas gnósticas egipcias y cristianas, tenían una especial preeminencia por Abraxas IAO, nombre asimilado al dios Horus egipcio. Dice: “Esto está probado de modo innegable, tanto por la joyas paganas como por las gnósticas cristianas. En la colección de Matter de tales joyas hay un Horus Sentado en el loto, tiene inscrito: ABRAXAS IAW EIS ZETS SARAPI (Abraxas Iao Eis Zeus Serapi) que sólo puede traducirse por Abraxas IAO es el Jehovah Uno…” (Serapi es el Nombre griego de Osiris) .

Basílides, el pitagórico de Alejandría, empleaba la voz Abraxas como un nombre de la divinidad. Decía: es el Dios que es difícil conocer. Su poder es el supremo, pues el hombre no lo percibe en absoluto. El hombre ve el summun bonum (bien supremo) del sol y también el infinun malum (mal infinito) del diablo, pero no ve a Abraxas puesto que es la vida indefinible. Abraxas genera la verdad y la falsedad, el bien y el mal, la luz y la sombra con la misma palabra y la misma creación. Es plenitud que se une a la vacuidad, es la sagrada unión, es el amor y la muerte, de él es el santo y su traidor, es la luz más brillante del día y la más oscura noche de locura. Así el terrible Abraxas, ante él no existen preguntas ni respuestas, es la vida de la creación, es la actividad de la diferenciación, es el amor del hombre, la palabra del hombre, es tanto el resplandor como la sombra oscura del hombre.

Abraxas era más que un Dios normal, era señor del Primer cielo y del cielo de nacimiento, muerte y resurrección. Creían que su nombre contenía grandes verdades, porque si se escribe el nombre en griego y se sustituyen las letras por su equivalente numérico, la suma de estos arroja un total de 365, el número de días del año solar:

A = 1 B = 2 R = 100 A = 1 X = 60 A = 1 S = 200 TOTAL 365

Además del valor numérico, el nombre Abraxas tiene otro significado, indicado por el hecho de que se compone de siete letras y se las ha relacionado con los poderes creativos de las esferas planetarias.

En otras latitudes, también aparece el nombre de Abraxas y se respeta que Abraxas es la copia de las palabras indas "Abhimanin", nombre de Agni (Fuego) hijo mayor de Brahma, el primer elemento o fuerza que se produjo en el universo en su evolución. Principal energía creadora cósmica.

Por otro lado, según dice Leisegang en su libro "La Gnose", Abraxas se identifica con Mitra, regente del año dorado desde los tiempos más primitivos bajo el apelativo de IAO. Dice que es el mediador entre la humanidad y el único Dios, el sol invencible, que se veneró en la antigüedad. De hecho las correspondencias numéricas de la gematría griega de Mithra suma también 365. Este Abraxas-Mitra, en su concepción persa, es el mediador entre Ahuramazda y Ariman, es decir entre el Bien y el Mal.

El IAO griego, que etimológicamente considerado significa “Aliento de Vida”, es el Dios supremo de los fenicios, “la Luz sólo concebible por el intelecto”, el Principio físico y espiritual de todas las cosas, “la Esencia masculina de la Sabiduría”. Es la Luz solar ideal. Entre los caldeos, IAO era asimismo el nombre de su Divinidad suprema, entronizada sobre los siete cielos representando el Espiritual Principio de la Luz, y era también concebido como Demiurgo.

Realmente en las patas de Gallo de los Abraxas, en las dos serpientes, es donde se encuentra la clave. Recordemos las palabras de Jesús en el evangelio de Juan 3,5: “En verdad en verdad te digo, que quien no naciera del agua y del espíritu no puede entrar en el reino de los cielos”. Este nacer del agua y del espíritu, es el agua y el fuego, es el mercurio y el azufre de los alquimistas, imprescindibles para alcanzar la Gran Obra que culmina con el Nacimiento de Cristo, eso representan las dos serpientes.

La Gran Obra es la mágica puerta que conduce hacia la Regeneración del ser humano. Puerta que se abre para los valientes, para aquellos revolucionarios del espíritu que, anhelantes de la más pura espiritualidad, sienten en sus corazones los impulsos a trascender la mecanicidad de este mundo, para remontar el vuelo convertidos en aúreos pájaros hacia el inalterable infinito. La meta: la misma Deidad.

Debemos comprender, que el alquimista no es un hombre encerrado entre tubos de ensayo, probetas y matraces. El alquimista es un iniciado que trabaja en su propio laboratorio interior, con un solo objetivo, realizar el Magnus Opus, la Gran Obra. Esto lo tenemos que realizar en nuestro interior psicológico y espiritual, y cuya culminación es el Niño de Oro, la resurrección de Cristo dentro de nosotros.

Raymundo Lulio dice: No obréis con el Sol y con la Luna, sino después de haberlos llevado a su materia prima, que es el Azufre y el Mercurio de los filósofos, y trabajando con ellos engendrar al Rey coronado con la diadema roja, el renacer del Ave Fénix, el Gaio.

Hay que morir para vivir, hay que purificar el corazón, es este el solve y coagula de los dos principios, de las dos serpientes, para renacer como el Ave Fénix de la filosofía.

El fuego (I: Ignis) debe fecundar el agua (A: Agua, Sustancia) para que nazca el Espíritu (O: Origo, principio, espíritu).

Los espagiristas en la edad media comentaban que sacaban el jugo a las plantas y luego ponían en un hornillo para obtener el Rey coronado, el Rey-Sol, nuestro Gaio. Los espagiristas medievales, cuando hablaban de plantas se referían a la planta “hombre”, y estaba siempre presente el agua y el fuego.

El Alquimista debe ser muy humilde en su tarea para no fracasar en la Obra, sin dejarse llevar por los raciocinios de la mente y caminar resueltamente por la senda del corazón puro, para que ese niño de Oro nazca y poder Reintegrarnos con el Padre. Cristo dijo (Juan14, 6)): “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; Nadie llega al Padre, si no es a través de Mi”.

En la obra que conocemos como Libro egipcio de los Muertos, que en realidad su título es “Libro de salir a la Luz”, se puede leer: “¡Salve, ho guerrero, que transportas la barca de tu existencia sobre la perversa espalda de Apophis, la serpiente tentadora del Edén!” El verdadero guerrero tiene que trabajar en el lavoratorio de la Diosa Madre del mundo, Isis, que nos colma de vida y amor, y conducir la barca de la existencia con gran diligencia para no zozobrar en la materia confusa y ser presa del caos, Apophis, hasta llegar al Padre, Osiris.

Isis, está relacionada con la naturaleza, la Madre de todas las cosas; le corresponde el signo zodiacal de Virgo. Apophis tiene relación con la muerte y la transformación; su signo es Escorpio. Osiris es el Dios egipcio de la vegetación y la resurrección, al cual se le atribuye esta frase: “Este es mi cuerpo, que yo destruyo para que pueda ser renovado”; su correspondencia es con el Sol.

El IAO en base a la astrología elemental y aplicando las correspondencias con las letras hebreas, tenemos las siglas I.N.R.I., Ignis, Natura, Renovatur, Integra; es decir: el Fuego a la Naturaleza la Renueva Íntegramente. Siglas también de los cuatro elementos, y de los que, conforme a la evolución del Hombre de Deseo, nace el Espíritu.

"Cuando en el Sanctum Sanctorum del Templo de Salomón, el Sumo Sacerdote cantaba el terrible IAO, resonaban los tambores para impedir que los profanos escucharan esta Sublime Palabra."

Diodoro señala, que es el Dios de Moisés, y dijo que entre todos los Dioses IAO es el más elevado. Aides es el invierno; Zeus principia en primavera; Helios en verano, y en otoño vuelve a la actividad IAO, que trabaja constantemente y ofrece el sustancioso vino de vida.

Si observamos con detenimiento la expresión ABRAXAS, nos daremos cuenta que deriva de una combinación de palabras hebreas Ab (padre), Ben (hijo) y Ruah ha Qadosh (espíritu, fuego vivificador) la trinidad en todas las religiones.

Misa del GalloAb.- Es el Padre.

Ra.- La divina Alma universal, la Luz siempre ardiente, el Sol personificado.

Axas.- El Fuego vivificante.

También, haciendo uso de la gematría del nombre “Gallo” en hebreo, תרנגול , vemos que aparece la cifra 689, el mismo valor que la frase Netzaj Ishrael, נצח ישראל “Triunfador de Israel”, “Gloria de Israel” o “Dios de Israel”. Y por reducción teosófica nos da 5, número de una gran simbología. Netzaj es el nombre de la séptima Sefirah del Árbol de Vida, y nos cuenta la mitología que significa solo la Victoria del cielo, el triunfo de la mañana sobre la oscuridad.

En el Libro Octavo de Moisés que habla acerca del Tetragrammatón YHVH o Nombre Sagrado, se relata una teogonía en que los siete dioses nacientes surgen de un creador el cual es Abraxas, nombre clave gnóstico-judío de Yahveh.

Los pitagóricos tenían el precepto de alimentar al Gallo, pero no sacrificarle, por estar consagrado al Sol y su número más sagrado era la Década, símbolo de la creación universal, que como imagen de la divinidad realiza la Reconciliación de todos los seres. El Diez tiene sentido de totalidad, de acabamiento, de retorno a la unidad tras el desarrollo del ciclo de los nueve primeros números. El 10 es el Alfa y el Omega, el Principio y el Fin, que en el 1 están de forma potencial.

En la disposición de caracteres del IAO, se encuentra también el Arcano Solar, puesto que la “A” el Alfa, constituyente del Principio o Aliento de Vida, está colocada entre la I que es el principio masculino, y la forma oval de la O, que es el principio femenino.

Toda la ciencia y sabiduría bíblica, se sintetiza en la mística Década, en el IAO, en el Gran Arcano Real enseñado por el Sacerdote del Dios Altísimo, el Venerable Melquisedec, para la constitución de los Hijos del Sol, del Christus, y formar así, con hombres y mujeres sintetizados en los valores de la Cristificación, La Ciudad Solar.

Con todo lo expuesto se percibe claramente que esta Misa denominada popularmente “del Gallo” es rica de un gran simbolismo.

Sabemos que el objetivo del símbolo es hacer claro a la intuición lo que el entendimiento no podría interpretar por sus propias fuerzas. El símbolo es el único y maravilloso medio que permite al hombre romper el círculo material que limita su inteligencia del universo y enfocar un más alto y más amplio estado de conciencia. Hay que meditar sobre ellos para poder intuir el valor de la realidad a la que aluden indirectamente.

El símbolo es el lenguaje del Hombre Interior, no reviste un sentido sino que provoca una iluminación. Es el alfabeto de la Gnosis. La “G” de Gnosis es la inicial de la palabra Gallo, que sugiere una habilidad de captación intuitiva.

Respecto a la figura que nos ocupa “Abraxas”, tiene un concepto de totalidad, de plenitud, en el que confluyen las dos polaridades: orden y caos, Luz y oscuridad, vida y muerte, etc. representadas por sus dos partes bien definidas: la cabeza de Gallo y las dos serpientes de sus piernas.

Estas dos serpientes hacen referencia claramente a un proceso alquímico. La voz árabe al- Kimiya, que a su vez proviene del egipcio Kheme; designa la tierra Negra, la Materia Prima de los alquimistas, la Materia de los Sabios.

Misa del GalloDice Dom Pernety: La Química vulgar es el arte de destruir los componentes que la Naturaleza a formado, y la Química Hermética es el Arte de trabajar con la Naturaleza para perfeccionarlos.

Todo el magisterio consiste, en la transmutación íntima que debe cumplirse en el laboratorio de la propia naturaleza humana, en el crisol del alma, y extraer la quintaesencia de esos materiales inferiores (pasiones, deseos, etc.) que equivale a liberar la energía creadora de los lazos del mundo sensible. Todo un trabajo de Regeneración.

Destilación tras destilación, separando lo sutil de lo denso, el plomo del oro, se encuentra la Piedra de los Filósofos. Y ahondando un poco más, se llega al fondo oscuro del Alma, donde habita un Rey coronado con su diadema roja, radiante como el Sol. En esta etapa es donde el Gallo tiene todo el protagonismo, anunciando el final de la Obra, la aparición del Rey de Gloria, Cristo, el Sol que trae la Luz al mundo, el Sol Invictus.

La Misa del Gallo es en definitiva el Opus Alchimicum, el momento cumbre del Nacimiento de la fuerza Crística interior.

Cada año se vive el renacimiento del Sol físico, pero deberíamos festejar el nacimiento de nuestro Cristo-Sol interior como una evidente realidad. Un ritual de la verdadera Religión.

Debemos ser conscientes, que la verdadera Religión se vive en el corazón, y es aquel hombre y mujer que intenta Reintegrarse nuevamente con el principio que le dio la vida: el Tao entre los Taoístas, Tonanthiu entre los Aztecas, el Demiurgo Arquitecto de Pitágoras, Alá para los musulmanes, Dios para los cristianos, el Absoluto de los Kabalistas, Brahama entre los Indostanes, el Gran Arquitecto del Universo, etc.


Fuente: archivo PDF

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  1. Ahora que se acerca la Navidad es interesante conocer estas constumbres. Gracias por publicarlo.

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