Imprimir
Compartir
A-
A
A+
El niño de Tordesillas
A lo largo de la historia, son miles los testimonios de personas que aseguran haber visto un OVNI. Misteriosas luces surcan el firmamento en algún rincón del globo, dejando a su paso una estela de asombro y confusión. Extrañas aeronaves que se posan sobre las cabezas de incautos y asustadizos testigos de lo excepcional. ¿Qué serán? ¿Cuerpos celestes? ¿Modernos prototipos? Engañosos efectos visuales? ¿O verdaderamente son evidencias que demuestran que es de ingenuos pensar que estamos solos en el universo?. Uno de estos testigos asegura que no sólo vio el supuesto objeto volador no identificado, sino que además fue atacado por él.

Historia

Octubre de 1977, Tordesillas, Valladolid. Martín Rodríguez regresa del colegio con una única idea rondándole la cabeza: salir a jugar con sus amigos. Tan pronto como llega a su humilde casa, en la calle de Valencia, deja la cartera, recoge una rebanada de pan con crema de cacao y sale corriendo. Una vez más, la tarde es suya. Los niños se entretienen jugando al bote de la malla, una clase de escondite muy practicado en la España rural. Sin problemas, sin compromisos y sin más preocupaciones que buscar un buen escondrijo, los chavales pasan las horas muertas entre carcajadas, carreras y sudores. Nada altera la feliz existencia de los chiquillos.

Martín y su amigo Fernando corren como posesos en busca de un lugar donde no les puedan encontrar. Poco a poco se van alejando de la barriada de San Vicente, y van a parar a un vetusto corral abandonado situado en la cuneta de la nacional 122. Los niños indecisos dan vueltas al viejo edificio buscando el lugar más adecuado para esconderse. Entre juegos y zarandajas comienzan a lanzar piedras sobre el derruido tejado del pajar. Una de ellas cae por uno de los agujeros y produce un sonido nunca antes escuchado por ellos. Un estruendo metálico rompe el silencio del lugar. Los pequeños se miran. No pueden resistir la curiosidad.

Los niños comienzan a ver una misteriosa luz que irradia esa parte del corral. Alzan la cabeza y presencian lo más increíble que sus pequeños o inocentes ojos jamás vieron. Una enorme lágrima lumínica de aspecto metalizado apoyada en tres anchas patas, similares a vigas, se posaba a tan sólo unos metros de ellos. Aquella especie de nave desprende luces de diversos colores que, en medio de aquel desangelado corralillo, proporciona una escena poco menos que increíble. Fernando se asusta. Martín en cambio se queda fascinado.

Aquello, fuera lo que fuese, debía tener cerca de tres metros de altura por dos de ancho. Emitía un sonido similar al de un avión cuando está en tierra presto para despegar. El extraño objeto con forma de pera les recordaba a los capirotes que llevan los fieles en las procesiones de Semana Santa.

Extraño objeto

El niño de TordesillasEn esos instantes de asombro, algo ocurre. El sonido que emite la nave se intensifica como si estuviera cogiendo potencia. De repente, de las entrañas del artilugio mana un potente haz de luz que impacta de lleno en el abdomen de Martín. Martín se retuerce, le quema, le abrasa. Comienza a sudar, su tez se torna amarillenta, se debilita tanto que apenas oye los gritos de Fernando, su amigo del alma, que presencia la brutal agresión inmovilizado por el horror. El rayo se sigue cebando con el pequeño, al punto que parece cuestión de minutos que acabe con su vida. Con las pupilas dilatadas y un aspecto cetrino, el niño se desploma. La irradiación se corta y el extraño objeto termina de elevarse hasta perderse en el negro firmamento. Atrás ha dejado una escena dantesca: Martín, inconsciente en el suelo, y Fernando, muerto de miedo.

Informe médico

El niño de Tordesillas
- Documental -



Fuente: zumacaya

0 comentarios TiS 0 Facebook

Tu comentario...

Aviso: Los comentarios en Te interesa saber están moderados, no aparecerán de forma inmediata en la página. Evita, por favor, las descalificaciones personales, al igual que los comentarios maleducados, las ridiculizaciones personales, los ataques directos, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, tanto sean dirigidos a los autores de la página como a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar de manera anónima, sin embargo no utilices el anonimato para decir a las personas cosas que no les dirías en el caso de tenerlas delante. Procura un entorno agradable en el que las personas puedan comentar sin miedo a sentirse insultadas ni descalificadas. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, ni tampoco suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que infrinjan estas normas básicas serán eliminados.

 
2013 - 2017 Te interesa saber

colores

Pedro Luis Cenzano Diez & Yolanda Torres Cerezo

(Administradores)

Jesús Mª Busto Riaño

(Asesor)


Política de privacidad





TiS, con tecnología Responsive Web Design y Blogger